Soy Juan Sebastián Berrío Posada (Manada)
El hijo de Adriana Patricia
Abogado por formación, poeta por vocación, hacktivista por hobbi y revolucionario por necesidad


Nací en Itagüi en septiembre de 1986
Próximo a cumplir mis primeros 40 años
Hijo de una madre cabeza de familia ADRIANA PATRICIA POSADA HENAO (55 años)
Hermano de DANIELA GARCÍA POSADA (32 años)
—
Tío de SAMUEL LÓPEZ GARCÍA (15 años)
—
Este es mi núcleo familiar cercano
Habito hace 10 años en Robledo, Altamira
Junto a mis dos gatos
BASH ALBERTO
APACHE 2 MARCELA
En una relación hace 6 años con
VIVIANA MARCELA
Dibujo…
Escribo…
Juego…
¿Qué he estudiado?
Conocerlo todo mientras sea posible…

Derecho
Estudié en la Universidad de Antioquia entre los años 2003 y 2011 y por condiciones especiales de mi trabajo con las comunidades me gradué en 2022

Bachiller Comercial
Me gradué en el INEM José Félix de Restrepo de la ciudad de Medellín con honores como mejor bachiller en 2002

Estudiante Maestría en TI
Actualmente curso Maestría en Tecnologías de la Información en la Universidad Autónoma de Guerrero (Mex.) en modalidad virtual

Economía Social, Solidaria y Asociativismo
Curso de Posgrado en la FLACSO (Arg.) en modalidad virtual para profundizar mis saberes sobre ESSyA en 2022

Cursos y Diplomados
- Diplomado Gerencia integral SARLAFT
- Curso DDHH y Liderazgo de Paz
- Diplomado Contratación Pública
- Diplomado Gestión Financiera Sector Público
- …
Sobre mi
Nada de lo que se sabe es útil si no se comparte…
Busco ser un integrador de mundos…
La convergencia de la justicia, el código y la palabra. Como abogado, he dedicado mi camino al acompañamiento integral de procesos asociativos y comunitarios, entendiendo el derecho no como un molde rígido, sino como una herramienta para la dignidad social.
No logro asimilar la quietud y por eso, mi identidad se completa en la rebeldía y el arte: soy un hacktivista del Software Libre que defiende la soberanía tecnológica lanzando comandos en la terminal en beneficio colectivo, y un poeta que encuentra en los versos la trinchera para nombrar la realidad.
Considero que el conocimiento solo tiene valor cuando se libera y se comparte. Esa convicción es el motor que me impulsa a compartir saberes y metodologías, aportando a la construcción de un sector social y solidario más humano.
Mi práctica profesional es, en esencia, un constante latir colaborativo y multidisciplinario; un esfuerzo por demostrar que la tecnología, la literatura y la defensa de lo colectivo pueden remar juntas hacia un mismo horizonte.

Mi experiencia solidaria y de Paz
Entre las comunidades, la cultura libre y Acuerdo de Paz…
2024-2026
Gestión de proyectos legislativos e incidencia política. Acompañamiento, asesoría técnica y fortalecimiento a entidades sin ánimo de lucro y sociedad civil para promover cambios sociales.
2022-2025
Dirección integral de entidades solidarias, garantizando su operatividad. Liderazgo de equipos y supervisión estricta de procesos contables, tributarios y normativos para asegurar la sostenibilidad organizacional.
2024-2024
Inspección y vigilancia de entidades de economía solidaria para verificar el cumplimiento normativo. Evaluación de procesos internos y reporte de desviaciones a los principios solidarios.
2018-2025
Asesoría técnica y fortalecimiento integral (contable, administrativo y tributario) de proyectos productivos y formas asociativas de reincorporación económica para ESALs surgidas del Acuerdo de Paz.
2012-2026
Trabajo social y comunitario desde el Software Libre con organizaciones comunitarias, populares y campesinas
Cositas que han surgido…
“pa’lo que no hay pereza…”
Los sueños y las montañas
Caminar hacia la utopía como el mejor ejercicio de vida…
Sueño con una sociedad cimentada en el humanismo más elemental: el amor, la fraternidad y la solidaridad. Es exactamente en ese horizonte donde se ubica mi trabajo soñado. No lo concibo como un simple cargo corporativo, sino como un espacio donde mis manos sean útiles para la siembra colectiva con el otro y la otra; un lugar donde mis saberes técnicos y jurídicos no sean un fin en sí mismos, sino herramientas vivas que incrementen el valor de la comunidad y garanticen el bienvivir. Mi trabajo ideal es aquel donde no tengo que fragmentarme, donde el abogado, el educador, el gestor cultural y el defensor de la economía solidaria pueden remar hacia el mismo lado y con un mismo propósito.
En lo personal, aspiro a materializar el sueño de comprar una casa este año, justo antes de cumplir mis 40; quiero garantizarle la pensión a mi madre y mantener intacta la vitalidad para seguir luchando codo a codo con mis amigos y compañeros. En el ámbito académico, me proyecto terminando mi maestría el próximo año, entregando un producto tecnológico con verdadero impacto social: una Inteligencia Artificial diseñada exclusivamente para potenciar y apoyar la gestión de Entidades sin Ánimo de Lucro comunitarias. Y en el plano profesional, mi proyecto más genuino e inmediato tiene nombre propio: aportar todo mi potencial trabajando desde adentro en Confiar.
Mi elección por Confiar no obedece a una coyuntura laboral, sino a una profunda convicción filosófica y de vida. Conocí la cooperativa por allá en 2008, siendo miembro de la Cooperativa de Estudiantes y Egresados de la Universidad de Antioquia, y desde ese momento supe que buscaría la forma de participar y aportar a este gran “inventico”. Por eso soy asociado, por eso he participado en sus procesos democráticos internos como candidato a la Asamblea de Delegados en dos ocasiones, y por eso he habitado los Bazares de la Confianza entregando mis expresiones artísticas, técnicas y comunitarias.
Me motiva profundamente su visión humana, reflejada en gestos tan potentes como invitar a detenerse y entender que el tiempo es lo más sagrado que tenemos para compartir. Conecto con Confiar porque es el ejemplo vivo y tangible de que otra economía es posible; elijo a esta fundación porque entiendo, al igual que el cooperativismo no existe para acumular capitales, sino para devolverle el tiempo, la dignidad y la esperanza a las personas.


Lo que mejoraré…
El trabajo colectivo me ha enseñado que la verdadera transformación requiere paciencia. Reconozco que mi mayor reto es la impulsividad y el anhelo de resolver todo rápidamente. Sin embargo, he comprendido que la velocidad individual no siempre garantiza el éxito colectivo.
Mi propósito diario es cultivar la serendipia, asumiendo que mis ritmos no son los únicos válidos. Quiero tener la valentía de frenar el paso para escuchar y respetar la lentitud natural que exigen los consensos. Deseo transformar esta impulsividad en una fuerza serena, capaz de aportar valor respetando la dignidad del proceso ajeno.


